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Para nadie es un secreto que en Colombia hay muchas cosas que arreglar, pero la violencia NUNCA será el camino. Yo también estoy cansada de muchas cosas: La corrupción, la inequidad, la lejanía en la que ha estado nuestra clase política de las necesidades del pueblo, la falta de oportunidades, etc. nos han desangrado hace muchos años y tienen que acabar YA, pero matándonos unos a otros no vamos a llegar a ningún lado. No todos pensamos igual, no todos tenemos las mismas necesidades, dificultades y nunca podemos perder la empatía. Protestar cuando estamos en desacuerdo es una de las capacidades que nos diferencia a los seres humanos de las demás especies, pero otra de las diferencias que hoy tenemos que demostrar es nuestra capacidad de hacernos escuchar de forma civilizada, calmada y no de forma violenta. Igualmente en una sociedad, la respuesta de las autoridades tiene que estar enmarcada el el límite de los derechos y los protocolos porque nadie por más poder o autoridad que tenga puede pasar por encima de otras personas y nadie es dueño de la vida o la integridad de nadie. Escuchar a quienes claman algo no los va a ser sentir inferiores, al contrario demostrará la grandeza de quienes lideran nuestra sociedad en todos los campos. Yo amo a mi país y así como me he sentido orgullosa de llevar los colores de mi bandera y cantar mi himno por el mundo, hoy me duele mucho lo que pasa en Colombia, me duele ver que estamos enfrentados unos y otros, me duele ver abusos, muerte y destrucción, me duele ver incluso la violencia trasladada a redes sociales con personas que como yo no hacemos otra cosa que querer y representar a nuestro país de la mejor manera por el mundo. Por favor paremos ya estos enfrentamientos sin sentido y sentémonos a conversar como sociedad. A los jóvenes que están en la calle protestando pacíficamente: ¡Gracias por luchar por nuestros derechos, mi respeto y admiración!. A nuestras autoridades: Así como muchas veces les he agradecido por cuidarnos, hoy les pido mesura y cordura: Por favor no abusen de su autoridad, no queremos más sangre en las calles.